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12 de octubre de 2011

El Perú, las culturas vivas y el turismo

A inicios del siglo XXI, en Europa, un joven oye por primera vez la palabra Perú. Interesado, va en búsqueda de todo lo maravilloso que escuchó. “La tierra del sol” había leído en una revista turística. De repente, decide conocerla y recorrerla por completo.

En cada rincón encontró restos arqueológicos impresionantes, micro climas únicos y gastronomía típica que le encantó. Sorprendido vio cómo la vida se expandía a más de 2500 m.s.n.m., algo que en su país sería imposible. Y lo más importante, observó viva a la cultura que había investigado. Enamorado de nuestra tierra, regresó a su país natal con la ilusión de contarlo todo. Y muchas personas siguieron sus buenas recomendaciones.

Así como este europeo, alrededor del millón de personas son las que visitan el Perú anualmente. Sin embargo, esta cifra es minúscula si tomamos en cuenta la cantidad de destinos turísticos que ofrecemos y en comparación con el número de viajeros que recorren países vecinos.

Ante esta situación, surge el requerimiento de personas capacitadas en diversas disciplinas para que destaquen, de forma intensiva, cada una de las virtudes de nuestro país. Promocionarlo. Ello requiere trabajo en conjunto, especialización y conocer de historia, antropología, arqueología, ecología y dedicarse con pasión a difundirlo.

En ese sentido, son muchas las acciones que se pueden realizar. Desde separar espacios de debate y difusión dedicados a estos temas, hasta realizar campañas publicitarias donde se utilicen como locaciones los maravillosos paisajes de nuestro Perú. Un gran avance ha sido el documental “Marca Perú”.


Hasta en el séptimo arte habría opción. Hace algunos años (2006) el cineasta Mel Gibson sorprendió al mundo con “Apocalypto”, una película en idioma Maya referente a esta civilización. Al observarla salta de inmediato la interrogante: ¿no se puede realizar algo similar con los incas, los moche, los chancas, etc.?


Mientras tanto, los chef peruanos ya han dado un ejemplo de amor por el país al unirse para difundir nuestra gastronomía por todo el mundo. De la misma manera, podríamos aunar esfuerzos para difundir masiva e incansablemente nuestro Perú: país de culturas vivas. Y cada peruano, desde su tribuna, está llamado a ser el principal embajador de nuestro país.

Un abanico de posibilidades nos ofrece hoy el turismo. Donde divulgarlo se convierte en una gran responsabilidad, una oportunidad inmejorable para desligarnos de aquel estereotipo que nos sentencia a ser “un mendigo sentado en un banco de oro”. Todo un reto para los próximos años.

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